La Conquista Del Poder

May 11, 2008 by valcarcel

Hoy domingo, día del Señor, había considerado, por unos instantes, queridos lectores, de poder entrar en otro debate concreto y especial, sobre los pasos que debemos seguir a partir de ahora si es que verdaderamente queremos un movimiento liberal en España con ambiciones politicas. En esta como en tantas otras ocasiones, mi blog viene a convertirse en una Academia de historia o filosofía política, lleno de inconvenientes para todo porque no hay nada mas claro que el que problemas tan arduos como los que tenemos en estos tiempos no son para tratarlos en breve tiempo o al calor de la palabra.

 

De aquí, estimados lectores, que se lancen sin preparación bastantes proposiciones que suelen causar escándalo. Habré, pues, de ir a algunos puntos a cuya discusion quiero que sea sometida a la deliberación de otros.

 

Comenzaré por decir que aunque las discrepancias ideológicas forman parte de la naturaleza misma del hombre, no todas las ideas son indispensables. El personalismo político del Señor Rajoy en el Partido Popular, por poner un ejemplo, es tan nefasto que se ha llegado al extremo de que se basta de todo punto a si mismo. Los que me conocen bien saben que no propendo a prolongar indebidamente los debates y dicho esto, voy al asunto concreto y técnico.

 

Fácil me es descartarme de una parte de los ataques dirigidos a mi “Propuesta Modesta” (un apunte: todos los comentarios se someten a un previo ‘repaso’ por mi parte: aquí no se permiten los insultos ni palabrotas porque me considero una persona Cristiana y como mi Cristo no toleraría la blasfemia ni la indecencia ni los insultos particulares en su presencia, no los puedo permitir tampoco en este blog)…como decía, fácil me es descartarme de los ataques dirigidos a mi “Propuesta Modesta” de hace unos días sobre los ancaps, porque, ¿no es verdad, queridísimos ancaps, y sobre todo, sus defensores, de que yo jamás he hablado de quemar o carbonizar a nadie? Cuando un ancap nos espetó a los liberal conservadores hace poco y muy elocuentemente ‘no quemeis, no carboniceis’, ¿podía entender nadie que se refería a la discusión sobre mi propuesta modesta? ¡Qué exageración!¡Qué empeño, cuando aquí hay una mayoría, en el mundo liberal, que piensa lo mismo, incluso los liberales más famosos del país, en materia de anarcocapitalismo; ¡qué empeño en agigantar estas cuestiones y hacernos aquí reñir verdaderas batallas de moros y cristianos! Como mucho, aquí lo que hay es una batalla de cristianos viejos y cristianos nuevos.

 

Si acaso, los anarcocapitalistas de verdad, es decir, los que mantienen un enfrentamiento con el liberalismo clásico y prefieren aliarse o intentar colarse en las filas de las garrapatas parasitarias de www.alasbarricadas.org, tendrían derecho para considerarse colocados en una situación diametralmente opuesta a la nuestra. Una de las grandes afirmaciones que mantienen los anarcocapitalistas es que en realidad no debe existir un Estado. Esta “doctrina” tiene que ser rechazada por dos proposiciones concretas: primero, el Estado es una entidad jurídica y tiene derecho a su seguridad; segunda, cada individuo tiene derecho a su honor. Hay que buscar la armonía y la conciliación necesarias entre la seguridad del Estado y el ejercicio de la libertad de los ciudadanos. Pero sé que no existe una solución en común en estas cuestiones de ideología. Por eso yo he preferido, hasta ahora, tener dos criterios en este punto, uno para cuando estemos en el poder y otro para cuando estemos, como ahora, en la oposición y en minoria, juzgando por la penosa situación cotidiana que atravesamos en este país. Y mi “propuesta” sigue siendo la misma: los anarcocapitalistas tienen derecho de conciencia, tienen derecho a expresarse, y pueden hacer lo que les venga en gana en materia pedagógica o ideológica o en materia de imprenta, pero ya va siendo hora que los liberales que verdaderamente estemos aspirando a cambiar o intentar cambiar el curso de la historia y la pésima situación en materia de derechos fundamentales y sistema político del país, ya va siendo hora de ir marginando a los anarcocapitalistas de forma adecuada y sensata. Y no es que los anarcocapitalistas no tengan nada de valor ni puedan aportar cosas interesantes al liberalismo. Hay gente muy valida y sobradamente inteligente dentro del mundo anarcocapitalista. Pero mas vale mantenerlos dentro de los laboratorios porque las utopías no valen para gobernar. Esto me recuerda mucho a una situación que quizás mucha gente haya vivido en la universidad o en el colegio. Habian, dentro de los estudiantes competentes, dos tipos: estaba el que sacaba buenas notas, era guapo, con buena presencia y solía llegar a ser delegado de la clase. El otro tambien sacaba buenas notas, pero no era muy conocido, era solitario, raro, exquisito, quizás algo excéntrico, gafas gordas y problemas sociales. Estos son los que suelen terminar como grandes abogados o informáticos o incluso juristas y filósofos, pero nunca seran capaces de gobernar y cambiar el estado de las cosas. De hecho, ellos mismos dicen que no aspiran a gobernar.

 

Pues reconocido todo esto, y aún sin reconocerlo, ¿es posible la justicia, es posible el derecho penal, es posible siquiera fijarse en el concepto de esa ciencia desde el instante en que se tienen por discutibles ciertos principios a un tiempo morales y sociales, que son la base necesaria y eterna de todas las naciones civilizadas? Preciso será que venga a los hechos, porque aquí hay un problema grave, dentro del liberalismo español. Cuando oigo o leo afirmar ciertas cosas desde las filas ancaps, pienso que o bien no saben lo que pasa en el mundo, o fingen ignorarlo. En efecto, mi propuesta veda ciertas doctrinas, las doctrinas contrarias a la legitimidad del derecho del estado a su seguridad, las doctrinas contrarias a la legitimidad de las familias, y las doctrinas contrarias a la soberania politica de las naciones. Si hay liberales que piensan que es mas pragmático o adecuado integrarse en las filas de nuestros enemigos (como vemos en la red izquierdista escolar.net), que lo reconozca públicamente como dije en la otra entrada, y que se marche, que salga del armario, que tenga el valor de reconocerlo públicamente.

 

Y fuera de esto, los demás deberiamos irnos centrando en el futuro y la reconquista legítima del poder soberano. Yo he examinado la cuestión en su conjunto y creo que sería absurdo negarse a reconocer que la cuestión del antagonismo de clases, que destruyó otras sociedades y pudiera destruir la de hoy; creo que por simple humanidad, esta realidad debe infundir una legítima tristeza en cualquier pecho honrado. Tengo la convicción profunda de que las desigualdades proceden de Dios, que son propias de nuestra naturaleza. Hemos de defendernos de los ataques que nos dirijan y defender la propiedad privada, para empezar. Por muy raro que le parezca a algunos que no están al tanto de las cosas, todavía quedan muchas personas en España que parece ser que echan de menos a las invasiones de bárbaros que robaban la propiedad de los demás. Si no somos capaces de resolver esta cuestión, si este antagonismo residual persiste y con el se detiene, como ya estoy temiendo, el movimiento de la civilización, el curso del progreso humano, el desarrollo de la riqueza y la mejora real y positiva de los ciudadanos, ¿no hay motivo verdadero para sublevarse? Más que nada temo yo que la inevitable consecuencia de todo esto sea la imposibilidad de la libertad. Cuando las minorias inteligentes, que seran siempre las propietarias, encuentren que es imposible mantener en igualdad de derechos con ella a las muchedumbres; cuando vean que la muchedumbre se prevale de los derechos politicos que piden ciertos colectivos para ejercer tiránicamente su soberanía; cuando vean convertido lo que se ha dado en nombre de la igualdad en una fuerza brutal para violentar todos los demas derechos; cuando vean que todo lo inicuo puede aspirar al triunfo con la fuerza desencadenada por los apetitos sensuales; cuando todo eso vean, buscarán donde quiera la dictadura y la encontrarán. Tal es la historia eterna del mundo.

 

En la política, lo que no se empuja no se mueve. Tiempo al tiempo, el resultado de las campañas políticas está directamente relacionado con el número y la eficacia de los activistas que componga un movimiento. Por ejemplo, los movimientos sindicalistas tienen el éxito que tienen debido a las cuotas de sus socios. En la izquierda, el dinero proviene del estado a través de las subvenciones o de los impuestos que nos coaccionan a pagar. Las mafias obtienen su dinero por sus actividades de extorsión. Los demás tenemos que depender de los contribuyentes voluntarios, como debería ser para todos. En los EEUU, los ciudadanos participan en la política mucho más que en cualquier otro pais por la cantidad de organizaciones y lobbies politicos que tienen. Para empezar a contemplar la reconquista del poder, los jóvenes deberiamos considerar una opción muy realista: la de ser un emprendedor organizador. Ahora bien: el crecimiento de una organización política no es ni inevitable ni es ilimitado. Un crecimiento no se puede sostener para siempre con un porcentaje determinado. Propongo crear un Instituto de entrenamiento para encontrar, identificar y reclutar a los futuros lideres del liberalismo en España con el objetivo de colocarles en los medios de comunicación, y en puestos políticos, previa una reforma de las instituciones que, por otro lado, será difícil pero no imposible si persistimos. Si no lo podemos hacer a corto plazo a nivel nacional, podriamos empezar por la Comunidad de Madrid, que por otra parte, se ha convertido en un foco importante del liberalismo en España. Los que participen en las sesiones de este instituto tendran como objetivo una regeneración para producir una nueva generación de líderes defensores de la iniciativa privada, gobierno limitado, defensa nacional adecuada y valores tradicionales como reacción a la dictadura de la mafia progresista autoritaria.

 

Si hay alguien interesado en esta propuesta de proyecto, que se ponga en contacto conmigo.

Alma Mater Columbia

May 10, 2008 by valcarcel

Cuando estudié Relaciones Internacionales & Economías, la Universidad de Columbia se encontraba entre las universidades más prestigiosas a nivel internacional. Aún hoy, sigue ocupando ese puesto/ranking. Mis primeros años en Columbia me aportaron una experiencia diversa. Junto a las carreras absurdas como Women’s Studies o Gay Studies (tambien conocida como Queer Theory), persistia una gran enemistad entre estudiantes de distintos orígenes raciales y un anti-semitismo extenso en la facultad MEALAC (Middle Eastern Languages & Culture). La vida estudiantil, como en muchas universidades norteamericanas, se organizaba a través de las hermandades, aunque esto no era tan evidente en Columbia, debido al hecho de encontrarse en una gran ciudad con gran oferta cultural. Hermandades como Alpha Beta eran focos frecuentes de consumo excesivo de alcohol y solían glorificar actos de violencia gratuita como el vandalismo. A pesar de esto, siempre mantuve buenas relaciones con Alpha Beta porque sus miembros apoyaban la lucha contra el socialismo en el campus. Lo mismo no se puede decir por otras hermandades como la hermandad de Latinos Phi Iota Alpha y el Black Student Organization, que solo admite a estudiantes de raza negra y chocaba a diario con estudiantes de otros orígenes…especialmente los blancos.

 

Columbia sufría el legado de 1968 y la policía no se atrevía a meterse dentro de los asuntos universitarios aunque fuera para prevenir los enfrentamientos. Los agresores a menudo se aprovechaban de esa situación desafortunada y no dudaban en intentar dominar el campus con ideologías radicales como “Black Power” o el movimiento Chicano denominado Atzlan. A pesar de todo esto, muchos estudiantes de Columbia eran — y son — Judíos, y aunque pocos Judíos universitarios en Nueva York se identifican exclusivamente por su religión, muchos estudiantes del MSA (Muslim Student Association) y algunos otros grupos minoritarios demostraban su odio hacia este grupo tan particular y exitoso…veían a los Judíos, injustamente, como competencia y como enemigos.

 

Yo personalmente siempre me mantuve al margen de algunas de las trifulcas raciales y me abstuve totalmente de las borracheras y fiestas universitarias. Mi enfoque era, como ahora, mi trabajo y la política, y también aproveché las muchas oportunidades que ofrece una ciudad como Nueva York. Aparte de las clases y los seminarios interesantes, me dedicaba a dirigir el Columbia College Conservative Club, cuyo fundador es Ron Lewenberg, ahora presidente de los New York Young Republicans. A traves del Conservative Club, llegue a conocer y conectarme con los personajes intelectuales del mundo liberal en EEUU…personajes como el Sr. Daniel Pipes, el Sr. David Horowitz y la Sra. Ann Coulter, entre otros. Fue aquí cuando me di cuenta por primera vez que es absolutamente necesario preservar una alianza Atlántica entre países Europeos y EEUU, para defender con mas éxito los principios de la libertad y gobierno limitado, a pesar de estar en un campus conocido por sus alianzas con Comunistas radicales y otros cafres. Durante este tiempo también me motejó la izquierda del campus como el “Angry White Man” (hombre blanco enfadado), debido a que la izquierda considera, en EEUU, que defender ciertos principios responde única y exclusivamente a los intereses del hombre blanco. De la noche a la mañana me convertí, para muchos estudiantes, en una personalidad bastante conocida y, cómo no, controvertida. Todavía hoy no tengo claro el por qué de ese mote: ¿quizás porque me negaba a votar a favor de la discriminación positiva? ¿Quizás porque abrí una investigación policial sobre el CSSN (Columbia Student Solidarity Network) por sus conexiones ilícitas y delictivas? ¿O quizás sea porque algunos me acusaron, y me acusan, de ser socio de un grupo de “supremacistas” blancos por haber participado junto a ellos, sin saber que lo eran en esos tiempos, en una manifestación contra la discriminación positiva en el estado de Virginia? Sea cual sea la razón, y después de muchos intentos de manchar mi nombre, seguía con mi determinación para seguir adelante y continuar la lucha contra el socialismo y el adoctrinamiento en el campus.

 

Con el nacimiento de CU COMMUNITY, del Sr. Adam Goldberg, llegué a tener un gran impacto mediático en el campus. A pesar de las demandas judiciales contra la página y contra mi persona (ganábamos la mayoría de las veces en los tribunales), la izquierda mas extrema ya no tenia un monopolio sobre las opiniones de los estudiantes con respecto a temas como violencia de género, armas, relaciones raciales, defensa militar y nacionalismo. Con CU COMMUNITY, que limitaba el acceso solo para estudiantes de Columbia, muchos estudiantes llegaron a conocer mis puntos de vista. Mi irrupción en 2004 contra la influencia venenosa de algunos estudiantes radicales y Musulmanes del campus era solo un pequeño reflejo de esta influencia e indudablemente, iban a seguir algunas consecuencias. En los próximos días les comentaré sobre el profesor Joseph Massad y su clase “Politicas Israeli-Palestinas” (Israeli Palestinian Politics). Saqué gran provecho de mi participación en ésta clase y fue donde verdaderamente aprendí lo que podemos esperar (y cómo atajarlo) por oponernos a los izquierdistas ortodoxos de las universidades.

La Tortura No Es “Castigo Cruel E Inusual”

May 9, 2008 by valcarcel

Antes que nada, quiero agradecer a D. Daniel Rodriguez Herrera por haber incluido mi modesto blog en Red Liberal. Creo que Red Liberal tiene mucho que ofrecer en cuanto a las distintas corrientes dentro del liberalismo en España. Bien…al asunto:

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Hace un tiempo que el juez del Tribunal Supremo de EEUU, Antonin Scalia, afirmó públicamente que la tortura de prisioneros no viola la Octava Enmienda de la Constitución Americana donde se prohibe el “castigo cruel e inusual.” Scalía dijo que la tortura no es un castigo durante una entrevista con Lesley Stahl, en el programa “60 Minutes” de la CBS:   http://www.youtube.com/watch?v=zPqjCM6e5oM

Tengo que decir que estoy totalmente de acuerdo con Scalia. ¿Alguien cree que una Constitución tiene que necesariamente prohibir por enmienda todas las conductas o prácticas que consideramos odiosas? Sería interesante y oportuno que los liberales sazonados con teorías anarquistas se pongan las pilas para tener definiciones más serias de los asuntos. He oído decir a muchos liberales (y no solo ancapistas) que Guantánamo es un “horror y una barbaridad”…cuando les preguntamos el “por qué” suelen decir que es anticonstitucional. Un ejemplo de esta confusión la tenemos en el mismo Ron Paul. Hablando sobre el tema de Guantanamo, dijo en 2007 lo siguiente:

“This is an issue that flies in the face of our civic and legal traditions as outlined in the Constitution.” (énfasis mio)

Mi pregunta es: ¿de dónde se saca que la tortura es un castigo anticonstitucional?

Y mi segunda pregunta de suplemento es: ¿alguien puede elaborar una lista de derechos que violan durante una sesión de tortura en un interrogatorio?

Y por último…antes de llamarme “torturador” o que “defiendo la tortura”…por favor leer otra vez lo que he escrito. Aquí no se trata de una cuestión de gustos personales sino de argumentos jurídicos que, al menos hasta ahora, ningún liberal a lo Ron Paul ha elaborado. Tenéis una misión hoy…la de definir claramente vuestros postulados para así tener discusiones más serias. Sin definiciones no podemos hacer absolutamente nada.

 

 

 

Sentimentalismo & Modernidad En Occidente

May 6, 2008 by valcarcel

He pasado más de un momento en los años recientes meditando en una simple pregunta: “¿Qué le pasó al ciudadano Inglés?” Ud. sabe, el labio superior firme, reserva estoica, riéndose al frente del peligro, y cosas similares. Parece que últimamente nada podría ser peor que la emulación de tales virtudes. Mientras Escocia y Gales buscan el desarrollo de una identidad nacional, el Inglés parece estar haciendo todo lo que puede para perder la propia, al igual que ocurre aquí en este país desgraciado. Este complejo nacional ha encontrado expresión, en particular, en un fenómeno psicológico más bien interesante que se opone completamente a la tradición Inglesa recibida: Hablo del sentimentalismo, al que Jane Austen se refirió como “sensibilidad.” Uno lo miraba en el juicio de hace años atrás, en mis tiempos colegiales, de Louise Woodward en los Estados Unidos, en donde la cuestión de culpable o inocente tomó un distintivo papel secundario en cuanto a la cuestión de si los Americanos, poco dispuestos a perdonar, insistirían en mantener el juicio contra una simpática adolescente Inglesa.

Lo vimos también con la muerte, de otra forma trágica, de Diana, en donde parecía que todos trataban de superarse los unos a los otros en expresar – y esta es la clave, expresar externa y públicamente – emoción, en aquellos días Inglaterra, mejor dicho, los ingleses, parecían unos andaluces. Era como si todos estuviesen deseando rechazar su pasado, su herencia, su imagen en los libros de historia, aunque sea por lamentar trivialidades sin explicación. A mi parecer esta misma actitud llegó a expresarse en las elecciones parlamentarias de 1997. El Partido Laborista hizo campaña sobre poco más que “cambiemos nuestra actitud hacia Europa, hacia Bretaña, hacia el pasado; seamos la Británica tranquila, pongámonos los anteojos de sol y arrojemos ese asunto del auto-control al Támesis. Las diferencias reales en materia política eran más bien infrecuentes, con la excepción del tema de “Europa,” que en resumidas cuentas expresaba la diferencia de actitud. Pues si hay una cosa que separe al Inglés del continente, es la actitud. En el fondo, es una actitud de auto-dependencia vs. dependencia del gobierno. Es una distinción muy antigua con profundas raíces históricas, que es la razón por la cual el giro a favor de la actitud continental sea tan notorio. Tuvo su paralelo, aunque en mayor medida, durante el régimen liberticida de William Jefferson Clinton.

¡Oh, sí!, es la época del liderazgo de sentirse bien, y los Sres. Blair y Clinton son sus ejemplares más dotados. La sustancia es irrelevante, de hecho es absurda. Nada importa sino la imagen y la apariencia. Es la tendencia que el libro Falsificación expone tan despiadadamente. Y si la repetición de frases como “sentimentalismo,” “falsificación,” “fraude” se torna en alguna manera monótona – el resultado inevitable de la compilación en el libro de una serie de artículos separados – esa repetición también señala hacia la extensión del problema. Esto es cualquier otra cosa excepto un fenómeno inocente. Es la señal de lo que Johan Huizinga señaló atrás en los 1930s, con el surgimiento del fascismo (¡y qué paralelos se pueden trazar entre el período contemporáneo y aquel otro período!), en lo que él describió como el debilitamiento de la capacidad de juzgar. Parece como si la gente ya no tiene un pensamiento que le es propio, que permiten que sus mentes sean tomadas por algún espíritu colectivo que mueve a todos en la misma dirección y que planta los mismos pensamientos en las cabezas de todos. Uno entonces ya no ejerce un juicio crítico sino que se deja ser absorbido, y de esta forma ser intelectualmente aniquilado. ¿Es esta la versión contemporánea del éxtasis religioso? Quizás.

El sentimentalismo es una distorsión del Cristianismo. La tensión constante en la civilización Occidental ha sido entre aquellos que piensan que la salvación es posible en esta vida (utopía) y aquellos que lo niegan. El sentimentalismo es un subproducto inevitable de la primera
postura. El sentimentalismo es simplemente un barniz sobre una conducta incontrolada, irracional, orientada por el apetito, en el cual la gente, buscando egoístamente sus propios intereses, encubre aquella búsqueda con la emoción lo cual está diseñado para eliminar la responsabilidad y desencajar la facultad crítica. Si uno acepta el principio de Rousseau de que los seres humanos son intrínsecamente buenos, entonces uno acepta con mucho gusto este subterfugio porque la alternativa – de que estas personas realmente son lo que uno en lo más profundo sospecha – es demasiado horrible para considerarse. Tal conclusión validaría la noción Augustiniana del inherente mal humano. Pero el peligro real yace en aceptar el sentimentalismo como una especie de religión civil. Pues en este caso hay dimensiones públicas, nacionales y totalitarias. Se vuelve un ejercicio de pensamiento en grupo en donde todos repiten la “línea política del partido” aún cuando en privado todos saben que es una mentira. Esto es al menos lo que ha llegado a ser la política en España. ¿Y quién sabe qué tan lejos puede ser llevado este fenómeno Zapatero? Fue precisamente esta clase de
emocionalismo la que Hitler usó para allanar el camino al poder. El camino es usado por los Zapateristas para empapelar profundidades incontables de corrupción, y la forma en que tales malas conductas – y similares – son no solamente toleradas sino aplaudidas, habla mucho acerca del nivel intelectual y espiritual del electorado.

Quiero resumir el resultado cultural y político del sentimentalismo. En la actualidad, y pienso que esto es una tragedia profundamente irreversible, casi todos los temas son separados de sus aspectos políticos y se destinan al ámbito sentimental. La sanidad, la educación, el medio ambiente, el control sobre las armas, las políticas anti drogas…no se piensa sobre estos asuntos, todo es sentimiento. Para la mayoría de la gente las noticias son cosas que nos presentan entre las comedias, la telenovela o los anuncios…y no es de extrañar que tengan ya las mismas características. Cuando vemos la cultura “moderna” felicitándose a si misma por su osadía de “examinar” la homosexualidad, el racismo o los abortos, significa que se le da un cierto grado de aprobación a ciertos grupúsculos marginales. Podemos ‘examinar’ estas cuestiones pero en un sentido específico y que Dios nos libre atrevernos a diferir. Esa es la característica, el rasgo fundamental del sentimentalismo de los medios: una intolerancia hacia cualquier disidente…nos aplasta con una ferocidad sin precedentes. Es una diseminación de fascismo y sentimentalismo autoritario.

El sentimentalismo es lo absolutamente opuesto de lo que pretende ser. Exuda compasión, pero de hecho es una capa para disimular las formas más degradantes y viles de corrupción y decadencia. El sentimentalismo sirve como un manto para esconder la verdad, y aquel que se atreva a pedir la verdad es entonces tildado de frío y sin sentimientos. Es el mundo vuelto al revés. El ex vicepresidente norteamericano Al Gore es un artista en esto. El cinismo de Al Gore no conoce límites. Fue un pionero de la moda de mencionar a parientes afligidos como la base para la política pública: en 1996, por ejemplo, su hermana murió de un cáncer de pulmón. Gore ‘la amaba más que a la vida misma,’ le dijo a los Americanos en voz baja y en vivo por la televisión. Luego hizo una pausa. ‘Mañana por la mañana, una chica de 13 años comenzará a fumar. También la amo.’ Para este momento, las brechas entre las palabras eran lo suficientemente grandes como para fumarse medio paquete de cigarrillos entre pausa y pausa. ‘Y esa es la razón por la cual,’ continuó, ‘hasta que exhale mi último suspiro derramaré mi corazón y mi alma en la causa de proteger a nuestros niños de los peligros del fumar.’ Patético.

Ninguna cadena de noticias que cubría el discurso miró apropiado mencionar un discurso que Gore hizo en 1988, cuatro años después de la muerte de su hermana: ‘A lo largo de la mayor parte de mi vida, he cultivado tabaco,’ le dijo orgullosamente a una audiencia de Carolina del Norte. ‘Lo he lo he picado, lo he desmenuzado, espigado, colocado en el granero, lo he hecho tiras, y lo he vendido.’ Ningún corresponsal de televisión señaló que en 1990, seis años después de la muerte de su hermana, Gore estaba todavía tomando contribuciones para su campaña de la industria del tabaco. ¿Y porqué las redes de emisoras ridiculizarían a Gore como un fraude? Él habla el mismo idioma. Cuando un reportero tardíamente se encontró con Gore y le preguntó por qué, si estaba tan devastado, permanecía siendo un agricultor de tabaco, la respuesta del Vicepresidente fue ingeniosa: ‘Sentí la insensibilidad que me impedía integrar en todos los aspectos de mi vida las implicaciones de lo que aquella tragedia realmente significaba. Nos encontramos en medio de un profundo giro en la manera cómo abordamos estos asuntos. Realmente creo que en nuestra política y en nuestras vidas personales, estamos viendo un esfuerzo por integrar nuestras vidas emocionales de una manera más equilibrada.’ Nadie ha dominado con tanto descaro la feminización del discurso político más ampliamente que Al Gore. Del plan económico de Bob Dole, Gore dijo: ‘Es inescrupuloso. Eso significa que está equivocado, y no debería ocurrir.’ Gracias Señor Gore.

Regresando al tema de la modernidad en Inglaterra y el nuevo sentimentalismo inglés, creo que Diana fue el ariete para reemplazar las antiguas virtudes isleñas de los ingleses con el nuevo sentimentalismo. En la película “The Queen”, tenemos un magnífico ejemplo de esto. El Británico de las antiguas generaciones se veía reemplazado por la “modernidad” Británica en la cual la reina llora públicamente.

Tenemos que plantearnos seriamente este debate. ¿Qué nos ha pasado? No voy a entrar en explicaciones teológicas pero a mi juicio, creo que todo esto tiene mucho que ver con marginar a la cultura Cristiana de nuestras vidas. Esto tendrá consecuencias graves, y ya ha dejado algunas cicatrices. La pregunta fundamental es esta: ¿a qué esperamos para recuperar la cultura, los valores y la libertad?

Un ‘No’ Rotundo A Los Colegios Del Estado

May 5, 2008 by valcarcel

Razones para No Usar Los Colegios Públicos

Los colegios públicos (como preferencia suelo tacharles colegios del gobierno) han pasado por tiempos muy difíciles en los últimos años. Uno se vería en apuros tratando de encontrar una comunidad donde el sistema de escuelas públicas no esté pasando por serios problemas. Aunque la mayor cobertura periodística y propagandística tratan sobre las “masacres” en EEUU para seguir intentando convencer a la población de que se deberían prohibir las armas de fuego, hay muchos otros problemas que poco a poco van carcomiendo el experimento de la educación dirigida por el estado. Ya lo vemos en España: crisis de presupuestos, déficit de profesores cualificados, jóvenes irrespetuosos e indisciplinados, y ahora con mayor frecuencia, padres problemáticos. Además de esto se oculta otro problema que nadie quiere reconocer en público: un nivel pésimo de educación. El nivel cultural de los estudiantes ha caído drásticamente en los últimos años. No son pocos los profesores universitarios y empresarios que se lamentan de cuán pobremente educados se encuentran los estudiantes.

Durante los primeros dos siglos de la historia de EEUU, el gobierno no tenía voz en la educación. En los últimos años, ha querido ser la única voz. En España gastamos más dinero público que muchas otras naciones occidentales, y aún así seguimos clasificando como uno de los últimos en el rendimiento académico…sobre todo en matemáticas, física y las ciencias. ¿Por qué? La respuesta, a mi juicio, es teológica aunque también lo económico es inseparable de esos criterios.

Quiero dar algunas razones para intentar convencer a los liberales de hoy que dejen de usar los colegios públicos si tienen la desgracia de tener a sus hijos en uno.

Como soy Cristiano, hablaré primero de lo ofensivo que resulta para un Cristiano tener a sus hijos o familiares en un colegio público, es decir, dirigido directamente por el Estado.

Jesús dijo, “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4). Durante las pasadas décadas parece que los líderes de nuestro país, particularmente en el campo de la educación, se han dado a la tarea de demostrar sistemáticamente que Jesús no sabía de qué estaba hablando. Está claro que existe una determinación feroz por parte del estado a convertir España en una nación agresivamente laica, en el peor sentido Jacobino de la palabra. En los Estados Unidos, el sistema educativo dirigido por el gobierno ha probado que Lutero tenía razón cuando decía que los colegios se podían convertir en puertas del infierno. No hay nada más destructivo para la moral que una educación centralizada y uniforme. Los Cristianos y liberales no necesitamos ni queremos que nuestros hijos sean alimentados, educados y vestidos por Papá Estado. Pero hay mas razones para evitar el colegio público:

1. Inseguridad:  Hay actos de violencia que ya están a la orden del día en los colegios públicos: peleas, abuso sexual, apodos, burlas, etc.) pero estos problemas también se ven en las escuelas privadas. Incluso los problemas de drogas y alcohol ocurren en las escuelas Cristianas, pero un grado mucho menor.

2. Educación y calidad: El colegio tiene que ver con el aprendizaje y el aprendizaje tiene que ver con la verdad. Algo fundamental para la fe Cristiana es el axioma de que Dios ES la verdad. Dios escogió revelarse a Sí mismo en forma de Palabra (el fruto de la verdad) de cuatro maneras principales: 1) Por medio de Su Palabra hablada, “Sea – ” la creación llegó a existir, con orden y propósito; 2) Por la inspiración, Su Palabra hablada nos fue dada en las escrituras para conocer el vivir correcto; 3) Por la encarnación, Su Palabra nos fue dada en la carne (Jesucristo) para nuestra redención; y 4) Por medio de Su Palabra final todos serán juzgados, “Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados” (Rom. 2:12).

II. Rendimiento Académico:

No es un secreto para nadie: los estudiantes de los colegios públicos, en lo general, simplemente no están bien educados. Claro que hay excepciones. Algunos jóvenes, debido a sus talentos o a sus buenos hogares, están destacando en los colegios públicos a pesar del deterioro general del sistema. Pero, la gran mayoría se halla muy mal educada, incluso para el promedio por encima del promedio de inteligencia. ¡Qué farsa es esta! La evidencia abundante,recopilada desde las calificaciones de exámenes y otras fuentes, nos asegura que hoy los estudiantes que han recibido su formación de Papá Estado no tienen el dominio de las asignaturas básicas que tenían las generaciones del pasado.  Este deterioro intelectual se ha propagado a los colegios técnicos y a las universidades públicas. Los padres antiguamente solian educar a sus propios hijos, y se hacía mucho mejor. Hagámoslo otra vez.

 

 

 

 

 

 

 

 

Liberalismo & Ancapismo: Una Propuesta Modesta

April 28, 2008 by valcarcel

En una rápida y deslumbradora exposición sobre la clasificación y definición de ciertas cosas que han de ser tipificadas como delictivas, me pregunto si algunos anarquistas dentro del liberalismo en España piensan que debe dejarse una libertad ilimitada para atacar los principios que son el fundamento necesario de todo pais libre y del futuro liberalismo, si es que queremos un futuro mas liberal del que tenemos en este desafortunado y desgraciado país. ¿Es posible un Código Penal en alguna parte, es posible la justicia, es posible el derecho penal, es posible siquiera fijarse en el concepto de esa ciencia desde el instante en que se tienen por discutibles ciertos principios a un tiempo morales, que son la base necesaria de todas las civilizaciones libres? Pues si la doctrina de que la propiedad es ilegítima, fórmula deducida como todo el mundo sabe de la frase “la propiedad es un robo”, si esa doctrina es lícita, que hacen en el Código Penal todos los artículos que tratan de los ataques contra las cosas y de la usurpación de las cosas del individuo?

 

Preciso será que venga a los hechos, porque hay un dilema dentro del liberalismo en España y en otros sitios que, lo digo francamente, no sé si se podrá resolver. En efecto, hay delitos y un buen Código Penal tendria que vetar ciertas doctrinas, las doctrinas contrarias a la legitimidad del derecho de propiedad, las doctrinas contrarias a la legitimidad de la familia, y de nuestros otros derechos vitales. Si hay alguien que crea que esas doctrinas no constituyen delito, que lo diga, y todos lo sabremos, no me tomare la pena de combatirle, apelare contra el a la conciencia pública de los liberales. Aquí no hay terminos medios. O las cosas no son inmorales, o lo son en el pensamiento y en la acción. Sin inclinarnos a ninguna doctrina de las que se conocen tambien por ser socialistas por dar sobrada importancia a los elementos sociales, ¿habra quien sostenga que el derecho que protege en el individuo, que el derecho que protege en cada individuo la ley, es mayor que el derecho de todos los individuos, absolutamente de todos, que tienen por organo el derecho natural y que tienen por instrumento el Estado?

 

¿Cómo es que algunos pretenden privilegiar el delito que se comete contra particulares en el nombre de “libertad individual?” ¿No os fiais de la conciencia de los jueces? ¿Es que acaso rechazais todo genero de pruebas taxativas? Pues entonces tendriamos que suprimir de los códigos jurídicos la definición de injuria y calumnia y los artículos que las desenvuelven, asi como los pocos derechos legales que tenemos en España sobre la propiedad privada. ¿No los suprimís? Pues dad al Estado, dad al orden, las garantias que dáis al último de los particulares. No es mucho pedir, señores, no es mucho pedir en los tristes, dolorosos y quebrantadísimos tiempos por los que atraviesa la filosofia liberal en estos días.

 

Hablemos, pues, de los delitos legítimos que el Estado ha de castigar:

 

En primer lugar, los estudiosos saben, sin duda alguna, que en el lenguaje usual del derecho continental/civil, siempre se ha hablado de cuerpo de delito, no tan solo la cosa en qué ó sobre qué el delito se ha realizado, sino también el instrumento mismo con que se realiza. Por consecuencia, siendo algunos medios de comunicacion notoriamente un instrumento, no comprendo bien qué valor jurídico tenía la larga alegación que en este sentido hacen algunos contra los delitos que han de ser tipificados (como por ejemplo el ataque a la propiedad privada por escrito o por incitación). Pero ni siquiera necesito de esto. Qué, ¿es verdad que hay necesidad de cuerpo de delito en todos los delitos? ¿Dónde está el cuerpo de delito en la mera proposición? De acuerdo…y sin embargo…¿deja la proposición de ser delito? ¿Hay cuerpo de delito en la conspiración? ¿Lo hay en la tentativa siquiera? ¿Lo hay en delitos frustrados las más veces? De consiguiente, ¿por qué se pretende que haya este cuerpo de delito precisamente en los delitos de comunicación ó imprenta? Lo cierto es que muchos liberales se plantean un dilema falso: ¿qué hacemos con los anarquistas, por ejemplo, anarquistas anti globalización, que se manifiestan contra el orden cada vez que hay una reunión del Banco Mundial, del G8 y otras entidades del mercado libre? En muchos otros países, muchísimo más liberales que el nuestro, los delitos de imprenta normalmente se llaman provocación. Cuando el delito de imprenta no consiste meramente en la injuria o en la calumnia, le llaman delito contra la paz o asamblea ilícita. Ahora bien: el provocar, como hacen los anarquistas socialistas, no está previsto en la mayoría de los ordenamientos jurídicos occidentales. Sin embargo, hay casos en que puede estar previsto como, por ejemplo, cuando se trata de los lemas que se ostentan y de los discursos que se pronuncian en algunas reuniones públicas. Ahora ya no es proposición, es la provocación, es la excitación a promover y cometer delitos. Incitación, excitación, provocación (tomad la palabra que más os guste). Tengo que dedicar algunas palabras sobre los antecedentes y los precedentes que existen en esta cuestion de control de conductas peligrosas para las libertades, que acabarán de confirmar lo dicho al principio, a saber: la innecesaria exageración, los injustos extremos a que se lleva muchas discusiones dentro del liberalismo tratandose de estas cuestiones de derechos individuales y el Estado.

 

Ya que aquí, porque las circunstancias lo permiten y porque yo quiero llevar hasta el extremo de lo posible la tranquilidad, la serenidad y mi amor a la libertad, ya que vemos sucesos en otras partes que han producido un genero negativo de consecuencias nefastas para los derechos a la propiedad privada no se han presentado en España, de momento, por lo menos, no se me puede acusar de ser menos liberal que otros, por lo menos, tened bastante justicia para reconocer que en circunstancias como las actuales que sufrimos en España, ante el crimen que representa tener un gobierno como el actual y frente a los crimenes de otras partes, se necesita tener verdadero amor a la libertad y mucha serenidad de espíritu para presentar propuestas tan liberales como esta sin caer en el error del anarquismo. He callado, hasta ahora sobre este punto. De ello, un caballero me ha enviado su criterio acerca de las opiniones del padre Mariana sobre el regicidio.

 

No es exacto que el padre Juan de Mariana haya defendido jamás el regicidio en el sentido jurídico de que hoy tiene y no puede menos de tener esa palabra. La prueba de que no lo ha sostenido es esta: ¿Ha entendido jamás alguien liberal, que el padre Mariana creyera que era lícito en ningún caso matar a un Rey Católico? Pues si esto es asi, los liberales que se decantan por el anarquismo deberian definir con más exactitud cual es la verdadera doctrina de aquel Jesuita eminente. Porque el Padre Mariana decia que el tirano, es decir, el Rey ilegítimo, ilegítimo principal y esencialmente por ser apóstata, por haber perdido en absoluto el derecho a la legitimidad, por estar fuera de la Iglesia, por ser contrario a la Iglesia, por ser enemigo de lo que entonces se llamaba libertad de conciencia, que era la libertad de ser católico frente a frente de los herejes, por todo eso podía matarse al Rey sin pecado. Contra la clase de reyes completamente legítimos, ni el Padre Mariana ni ningún Jesuita, ningún escritor que yo sepa, han defendido nunca lo que se supone, porque únicamente los escritores republicanos socialistas de Ginebra son los que sostenian la doctrina del asesinato. El asesinato dirigido contra la potestad legítima, contra el rey legítimo, contra el Estado legítimamente constituido, todo el mundo ha reconocido siempre que era un horrible delito, el más horrible de los delitos que se pueden cometer. Esta era la opinión del padre Mariana. Cambian las formas del poder público, cambian las personas que desempeñan el poder público, pero, ¿qué cambia con esto? Cambian los nombres, todo aquello que es verdaderamente variable, y nadie niega que sean variables las formas de gobierno. Pero lo que hay de realmente jurídico, que es la necesidad de todo Estado y de todo orden social, que es la defensa del orden, de la propiedad privada y de los derechos naturales y el castigo de los que le atacan, es un principio eterno de justicia que no ha desaparecer nunca…no lo podemos permitir. Por consecuencia, cuando estos ataques a los derechos humanos y naturales se realizan por medio de la imprenta, o de asambleas ilicitas tupidas de hordas de anarquistas violentos y revolucionarios y conspiradores, esto es delito. Es delito atacar en una república como en Francia al Presidente de esa república. En EEUU, atacar a un presidente (físicamente) es un agravante. Y es delito de la misma índole atacar en la Monarquia constitucional española y a las instituciones legítimas del Estado. Yo niego que haya variedad de delitos, es el delito mismo que se realiza en distintas condiciones politicas. Menciono todo esto porque hay algunos anarquistas dentro del liberalismo que se empeñan en defender ó mejor dicho, tergiversar las palabras del padre Mariana.

 

También hemos visto como algunos todavía se ven empecinados en hablar de los pobres, del capital, del derecho con que nace todo hombre y otra porción de cosas por este estílo. Lo que hay de nuevo, gracias al liberalismo ordenado, no es sino la capacidad de todo el mundo de llegar a la posesión del capital. Hasta aquí ha llegado el verdadero triunfo de las ideas en la modernidad. Ya no esta cerrado a nadie el camino de la fortuna: la libertad de trabajo, la igualdad de los derechos civiles, la constitución de las sociedades modernas para todos abiertas, la organizacion del Estado dentro de estas mismas condiciones, todo el mundo moderno tiende, en fin, a que igualmente sea posible el acceso al capital de todo hombre de bien. Esa ha de ser nuestra lucha. Ni en lo fundamental ni en lo accidental es posible prescindir del capital formado sobre el principio de la igualdad ante la ley, como una fuerza siempre presente en todas las acciones humanas. Yo tengo sobre esto, una convicción: no solamente creo que es imposible impedir que el capital, una vez formado, sea un elemento que participe de todo; sea una fuerza que a todo ayude y en todo haya que emplearla; sea al mismo tiempo que una fuerza, una garantía; no solamente creo eso, sino que creo, que aquella sociedad que se pueda constituir sin propiedad y sin capital, no necesita ni de capital ni de propiedad, y el comunismo y el socialismo tendrán en ella la cuestion completamente resuelta.

 

No; el día en que no sea necesaria la propiedad, el día en que no sea necesario el capital para la constitución del organismo social y para la vida de la sociedad entera, el día en que esto suceda en la esfera politica, ese día el capital y la propiedad estarán definitivamente perdidos. En vano es que hablen de privilegios y quieran suprimir el nombre y nieguen que haya privilegios esencialmente necesarios para las sociedades libres. Privilegio es la herencia, a la cual se debe, después de todo, la mayor parte del capital existente. La herencia constituye y no puede menos de constituir un privilegio al nacer; la herencia constituye y no puede menos de constituir una desigualdad al nacer, y cuando se habla en el seno de nuestra sociedad socialista y progre de igualdad de condiciones para todos los que nacen, se proclama, una vez sabiendolo, otras sin saberlo, la destrucción de todo orden social existente y, sobre todo y ante todo, del principio de la propiedad. Más digo: si no tiene en el mundo moderno la propiedad el apoyo de ser una fuerza en la imprenta, de ser una fuerza en todas partes; si la propiedad no se coloca en estado de defenderse, la propiedad sucumbirá sin defensa; que no se la defiende meramente con teorías, con discursos, porque la retórica no bastará a salvarla.

 

Allí donde, como en EEUU y en menor grado, Reino Unido, el capital y la propiedad representan al mismo tiempo la suma de los derechos políticos, o una gran suma de los derechos políticos, allí hay un orden público que está encarnado en el orden social, allí el orden político y el orden social son uno mismo, allí hay una Nación que realmente vive, allí hay un poder que puede impunemente desafiar las tempestades del porvenir. En el siglo XIX, en los países que iban extendiendo el sufragio, se buscaba, porque no puede menos de buscarse, que la propiedad dentro del derecho de votar de todo hombre, tenga una participación especial. Y, si no logramos ese liberalismo que tanto añoramos para España, pues entonces vendrá la teoria de todos los derechos que trae todo el mundo al nacer, sirviendo de regulador en el gobierno y en todas las cosas de este mundo: esto hará desaparecer la civilización y desaparecerá la humanidad para siempre.

 

Siendo estas mis convicciónes, siendo este el problema tan arduo, no ha podido menos de sorprenderme que a propósito de una triste contribución que se le pide a un individuo para ejercer uno de los derechos más peligrosos que pueden ejercitarse en la sociedades políticas, se hayan elevado los anarquistas del liberalismo a ideas generales, y para mi, bajo punto de vista tan peligroso. Pero bueno, mientras que los socialistas residuales que quedan no puedan convencernos ni a gran parte de la sociedad, el tirano capital sera la ley de toda acción eficaz. Sin capital se puede tal vez pertubar, y no mucho, porque hasta para conspirar hace falta dinero. Sin capital, se puede hacer, sin embargo, el mal en muchas partes, porque el mal es harto más fácil que el bien; pero sin capital, poco o mucho, es imposible hacer nada, absolutamente nada bueno en este mundo. Hablo de la acción, hablo de la realización, hablo de la intervención eficaz en las cosas; y asi es que los pueblos mas dignos de la libertad de su acción y de su movimiento, para empezar por ahorrar y por crear el capital, y una vez ahorrado y creado el capital, ¡entonces es cuando con fruto pueden intervenir todos en la cosa pública y pueden realizar cosas útiles para su Patria y para la civilizacion!

 

No quiero prolongar más este debate: quizá ha sido excesivamente largo. Para ir concluyendo, quiero decir que no creo que la utilización de la fuerza para frenar a los enemigos de la libertad sea un método perfecto. Realmente, es más bien un ensayo lo que propongo. Se me ha ocurrido después de asumir todo lo que está pasando en España. No tengo yo bastante sensiblería para espantarme de que un agitador Marxista o enemigo de las libertades, sea quien sea, se encuentre en prisión. En el siglo XIX, por ejemplo, las penas corporales (latigazos, etc), no tenian nada de impropio, ni nada de inarmónico, ni nada de repugnante, porque todo el mundo las aceptaba con la mayor facilidad; porque la opinión no se levantaba contra ellas; porque un agitador y peligro público y enemigo de nuestra propiedad privada vaya a la cárcel no le constituye inmediatamente en mártir. Hemos visto lo que ocurrió en Francia, en pleno siglo XIX,  después de los acontecimientos de la Commune. Si no conocéis la historia, recomiendo una buena lectura sobre esos acontecimientos. Siguiendo con el tema de la Commune, después de eso, se llevaron a cabo penas capitales. Todos los responsables de aquellos delitos pagaron por sus crimenes. Reconozco que tenemos que contar con una especie de laxitud y flojedad porque la opinión pública española es así…históricamente, de hecho, siempre ha sido así…todos pidiendo clemencia y misericordia para todo, menos para lo que se refiere a los derechos naturales, claro está. Digo esto para descartar lo que algunos me han comentado. En ningun momento he dicho ni pretendo decirlo, que siento dudas acerca de la utilización de la fuerza para defender nuestros derechos inalienables. Aquí valen las convicciónes, no el consenso. Aquí vale el derecho natural, no la opinión pública de los universitarios desaliñados en la Facultad de Políticas de Somosaguas. Es por eso que he defendido que los ciudadanos honrados tambien sean ciudadanos armados. De hecho, esa es mi modesta propuesta al frente del ancapismo que pretender eliminar todo rasgo estatal. Al paso que vamos, con la evolución de la política socialista en España, si todavía quedan personas vivas dispuestas a defender la propiedad, supongo que más de unas cuantas balas tendrán que dispararse.

 

Sea loable, sea condenable en esto el sentimiento público, la verdad jurídica es esa. No hay verdadera pena allí donde la sociedad no estima que la pena es justa, que la pena es debida, que la pena se debe cumplir. Pero no es este sólo el único motivo por el cual deseo que se haga un ensayo de reformas juridicas para apresar las amenazas contra el orden y la propiedad privada. Para esto debemos trabajar con ciertas disposiciones y principios encaminados a hacer realizable nuestros derechos, a hacer que no sean burlados por algunos elementos desgraciados en las izquierdas más extremas del país. Antes de que algunos acaben levantando fantasmas contra lo que digo, he de decir que los ciudadanos honrados nunca deben rendirse, flaquear ni abrir las puertas ante cualquier idea, ante cualquier sistema, ante cualquier profeta que se presente alegando títulos desconocidos hasta ahora por la humanidad. Lo que digo en suma es esto: que toda idea, cuando es nueva, encuentra una resistencia entre la poblacion que quiere penetrar, y esa resistencia es legítima. Y añado que si la idea es justa, si la idea es verdadera, si esta destinada por la Providencia a triunfar, no importa que la lucha venga. En la lucha se purifica, la lucha la hace triunfar y la lucha le da las legítimas condiciones que necesita para aumentar la civilización y el bien del mundo. Yo creo que la idea generadora de todo socialismo y la evolución general de las mal llamadas clases “obreras” no son cosas justas, sino que, por el contrario, son cosas injustas y absurdas. Y por eso creo, y por eso digo, y por eso defiendo que en el caso de una lucha no triunfará…de hecho, nunca ha triunfado. Si yo creyera que la libertad anárquica e ilimitada que defienden algunos es algo justo no podria defender los ideales que defiendo dentro de un ordenamiento jurídico. Y ahora os pregunto: ¿qué titulos tienen los alborotadores de nuestros días, los socialistas disfrazados de demócratas en el PSOE y en el PP para merecer un derecho ilimitado a continuamente asaltar y atacar los derechos naturales del hombre? ¿Por qué le hemos de abrir las puertas? ¿Se atreverian a defender que a todas las ideas indiferentemente se las deben abrir las puertas? Supongo que ahora todos están diciendo: ¡Si, Si!. Yo diré cómo y cuando se las abriríais. Se las abriríais como yo quiero abriselas a las ideas puras, porque aquí hay una gran confusión que algunos perpetuan sin razón ninguna para ello; se las abriríais en la discusión, en la ciencia; en la pura especulación; pero en la obra, en la maquinación, ¿qué habiais de abrirselas jamas? ¡Pues que! ¿No hemos visto en la historia organizaciónes políticas presentes en el seno de los países y cuando han querido tomar forma han sido disueltas, han sido abolidas y perseguidas por todo genero de medios, hasta los mas inicuos? ¿Qué derecho tienen los que sostienen que profesan la tolerancia absoluta? ¿Hay alguien que haya practicado la tolerancia absoluta alguna vez en la vida? ¿La practicó la Commune de Paris? ¿La tuvo la primera república francesa? ¿La Unión Soviética? ¿Los anarquistas anti globalización? ¿Con qué derecho se atribuyen esa tolerancia absoluta, anárquica, que nadie tiene y nadie ha tenido jamás? Aquí estoy juzgando, aquí estoy discutiendo actos, una vasta, vastísima conspiración contra el orden establecido. ¿Cómo podemos consentir y tolerar esa inmensa conspiración contra la propiedad, que para nosotros los liberales clásicos es mucho más esencial que la seguridad interior y exterior de un Estado, y mucho mas que la majestad misma? ¿Cómo podemos permanencer inactivos y en silencio? El que calla, otorga.

 

Los anarquistas Marxistas, los socialistas (de todos los partidos), los Marxistas residuales, por sus procedimientos, obran, marchan, caminan; y como acción, no como pensamiento, ni como discusión, ni como idea, sino como acción que es, y como acción perjudicial, y como acción criminal (creo que en este punto todos los liberales ancaps o no estamos de acuerdo), como acción perjudicial y criminal que es, preciso será que, en la forma que se adopte, ya sea por el ordenamiento jurídico, ya sea por un levantamiento o sacudimiento especial, aparezca pronta y severamente reprimida.

 

¿Con qué derecho se nos puede atribuir a nosotros indiferencia por el destino de las clases “pobres”? Nuestros actos y palabras han de caer como plomo derretido sobre muchas de las personas que se auto definen como indiferentes o totalmente pragmáticos ante los problemas ideológicos que atravesamos. Nosotros queremos la propiedad individual y condenamos (al menos, deberiamos), la propiedad colectiva y cualquier tipo de colectivismo impuesto desde arriba y desde abajo. Que nunca se nos olvide que las imposiciones no solo llueven desde arriba…el fango tambien salpica desde abajo. La propiedad colectiva es pura y simplemente la barbarie. Pero tampoco podemos ignorar que efectivamente, existe el mal, existe hoy, aún hoy, la miseria, existen las desigualdades naturales, existe la perversidad en el corazón humano, existe la ambición y la lucha de las ideas y hasta nacerán quizá mayores enfermedades en el futuro y siempre habrá miseria, siempre: siempre habrá una última grada en las escalas de población. He dicho antes que a esa escala es preciso llamarla una subclase, porque en la mayoria de los casos son capas de población que no producen absolutamente nada ni tienen ningún deseo en hacerlo, siempre y cuando sepan que Papa Estado les va a sacar de sus dificultades y auto lesiones. A estos siempre será preciso contener por dos medios: con el de la caridad, la ilustración, los recursos morales y legales y, cuando esto no baste, con el de la fuerza. Decía Aristóteles, examinando ésta cuestión, una frase profunda: “¿Qué me hablais de nivelar las fortunas? Niveladme antes, si podéis, las pasiones.” Si, señores, eso es lo que no se nivelará jamas.

 

Ni el deseo, ni la capacidad para el trabajo, ni la tendencia moral, nada se nivelará porque estas desigualdades son, después de todo, la gran riqueza, el gran tesoro del genero humano, en cuanto que son síntomas poderosos de su actividad y de su libertad. Porque los hombres han de ser libres, porque los hombres son activos, porque la lucha es condición de la vida, porque el estancamiento mataría la vida humana, porque la vida humana y el progreso de la civilización no se conciben sin contrastes y rozamientos y luchas; por eso es por lo que existen en todo tiempo el mal y el bien; por eso es por lo que el principio de usurpación reside al lado del principio de justicia en la tierra; por eso es por lo que habrá siempre un Estado que se tenga que interponer entre lo injusto y lo justo; por eso es por lo que habrá siempre un derecho que reprima todas las agresiones, una ley que castigue o premie al criminal. ¿Qué hay en nada de esto de reaccionario? ¿Qué hay en esto que digo de exageradamente místico, como me han tachado algunos anarquistas liberales? ¡Místico! Esta es una nueva acusación, como la de doctrinario, que le viene bien a todo el mundo y que es possible que nos alcance tanto a mi como a los de Rothbard. Por mi parte, no pretendo ahora, ni he pretendido jamás, ni pretenderé un sólo momento en mi vida pública o privada, mezclar para nada la religión con la política. Pero, ¿olvidan los señores anarcocapitalistas qué es lo que estamos tratando en este instante con motivo de los peligros verdaderos actuales y futuros que representa todo enemigo del liberalismo? No creo que exista ni un sólo lector mio que sea tan poco serio para no reconocer que cuando se habla de cuestiones sociales no se puede prescindir de la cuestión religiosa. Bien, he intentado examinar brevemente las cuestiones en su conjunto. ¿Habrá quien niegue, llegado hasta este punto, que la cuestión que hoy planteo no me de derecho a que sienta una legítima decepción por el estado de las cosas? No siento yo esa profunda decepcion por espiritu de escuela o doctrina; no la siento por la causa liberal-conservadora; no la siento por la democracia; la siento únicamente por la causa de la libertad. Las minorías inteligentes gobernarán siempre, en una u otra forma, quieran los ancaps reconocerlo o no. Por mi parte, eso no supone mayor problema. En el interín, y digo interín porque creo profundamente que el liberalismo vencerá, tarde o temprano, la causa de mi decepción actual no es ni puede ser otra que los desórdenes sórdidos que producen estos debates absurdos entre anarcocapitalismo y liberal conservadurismo. Las utopías suelen preceder baños de sangre y los que alimentan las utopías ocasionan inútiles trastornos en el género humano. Tengo la sensacion de que algunos prefieren anclarse en debates ideológicos de poca transcendencia y por lo tanto detienen el progreso del liberalismo y de la civilización, y el desarrollo de la prosperidad. Temo que la inevitable consecuencia de todo esto sea la imposibilidad de la libertad. Tampoco se logrará extirpar los Cain y los Nembrod: los tendremos siempre que la fatalidad de las cosas los haga indispensables. No hay nada que sea igual en el mundo, hasta en el valor hay superioridades. La del valor engendra y crea los militares, y el militarismo crea los déspotas y los tiranos. Pues qué, ¿el género humano no ha partido de una igualdad salvaje de derechos para venir a la libertad jurídica y natural que tanto defendemos y añoramos para Espana?

 

Para concluir, si estas precauciones y estas proposiciones jurídicas no llegan a ser eficaces, si resulta que a pesar de todo esto, nos resulta imposible apartar la plaga del parálisis, si los ancapistas, por ejemplo, desacreditan las propuestas, e ignoran la amargura que sentimos muchos liberales,  más tarde ó más temprano habrá que volver a preguntarse y decidir quién manda en el liberalismo en España. No hay nadie indispensable.

El Ancapismo

April 26, 2008 by valcarcel

Espiritistas de todo tipo, ex-comunistas, consumidores de drogas y excéntricos sexuales a menudo se encuentran casi como en casa cuando “evolucionan” hacia otras teorías extremistas. Quiero hablar brevemente hoy sobre el anarco capitalismo porque abriré una sección filosófica en este blog y creo que es buena idea empezar por una discusión sobre el anarco capitalismo. Creo que el anarco capitalismo es un error seductivo. Hay muchas variedades dentro del anarco capitalismo y no pretendo meter a todos en el mismo saco: hay ancaps que sí consumen drogas, pero también hay liberales clásicos que consumen estas sustancias. Hay ancaps que se inspiran del derecho natural y otros que son anarquistas puro y duros.

El problema fundamental del anarco capitalismo es muy sencillo: la libertad, un fin indudablemente noble, y que todos debemos defender a diario, no es lo único bueno en la vida. También hay que valorar la seguridad física porque no se puede vivir sin ella. La prosperidad está relacionada con la libertad, porque nos hace libre para consumir, pero no es lo mismo. Se puede ser rico y ser esclavo. Un ejemplo de ello lo tenemos en las mujeres del siglo XIX…casadas con empresarios millonarios pero no podemos decir con seriedad que eran libres. Muchos esclavos de las plantaciones de EEUU eran ricos en comparación con sus hermanos raciales en África…no por ello eran libres. También tenemos el ejemplo de la familia. La familia es una de las instituciones menos libres que tenemos, ya que hemos nacido en ella sin elegir ó, en el caso de elegirla, no es fácil abandonarla con facilidad o facilidad moral. ¿Qué hay de diferencia entre esta sumisión y la sumisión al estado? Los ancaps no lo dejan muy claro. Pero, la realidad es que la seguridad, la prosperidad y la familia son, para muchos, pilares fundamentales que el Estado ha de proteger.

Necesitamos hacernos preguntas difíciles para poder defender adecuadamente nuestra postura. ¿Qué pasaría si una sociedad libre tendría que inscribir a todos los jóvenes en las Fuerzas Armadas para mantenerse libre? ¿Qué hacemos con la inmigración si vienen muchos inmigrantes dispuestos a votar por la redistribución de la riqueza y el socialismo Marxista o el Islamismo? ¿Nos podemos permitir eso en una sociedad libre? ¿Podemos poner nuestra libertad en manos de otros…es decir, en peligro de que se acaben suprimiendo las pocas libertades que tenemos en España?

En todos estos casos, menos libertad hoy es el precio para tener más libertad mañana. Las libertades tradicionales, las clásicas, son las alternativas a las propuestas ancaps. ¿Qué tiene de malo querer protegerse de las malas decisiones de otros, por muy libres que sean?

Ciencia Basura

April 23, 2008 by valcarcel

Últimamente estamos viendo el protagonismo de la ciencia basura. En muchos casos, los jueces han ignorado principios legales para permitir acción judicial contra los fabricantes de productos políticamente incorrectos como las armas de fuego o el tabaco. En EEUU, algunos tribunales han otorgado a los estados la condición de “super-demandante”, permitiendo, en muchos casos, que los estados recauden más dinero del fabricante que el individuo supuestamente afectado. Esto elimina dos cosas esenciales en el derecho jurídico desde una perspectiva liberal: 1) la defensa extra-contractual de una industria o empresa  y  2) la responsabilidad que tiene el demandante a demostrar, con hechos, si existe un daño real.

 

En los años 80 y 90, casos de responsabilidad penal contra empresarios por la fabricación de ciertos productos inundaron el sistema judicial de EEUU, teniendo como consecuencia daños irreversibles contra productos verdaderamente buenos para el consumidor. En 1993, el Tribunal Supremo de EEUU afirmó que el sistema judicial ha de ser un vigilante de las pruebas científicas. En 1999, el Tribunal Supremo extendió esa jurisprudencia a todos los casos de declaraciones en los tribunales.

En España, vemos que en muchos casos la ciencia basura tiene un protagonismo que nos conduce hacia la servidumbre. En el caso de las leyes sobre el Medio Ambiente, las intervenciones, restricciones y regulaciones están cada vez más extendidas. Si no hacemos nada para frenar esta moda, el progreso económico y la prosperidad sufrirán parálisis.

El peligro para nuestro progreso económico que los principios de “precaución” de los socialistas presentan tiene mucho más peso que los peligros percibidos para el medio ambiente.

 

Existen dos soluciones temporales para el problema…soluciones legislativas:

 

  1. Una ley de Acceso A La Ciencia: esta legislación garantizaría el derecho de los ciudadanos a tener acceso a la información científica que se utilice en cualquier desarrollo de políticas públicas para demostrar o comprobar si la ciencia es verificable o si es ciencia basura, como el ecologismo imperante.

   2.    Una ley de Comprobación Medio Ambiental: esta ley establecería un consejo autonómico (compuesto de empresarios, científicos y ciudadanos) para mantener el rigor en cualquier educación medio ambiental y asegurar que la educación sobre el medio ambiente que reciben los colegios públicos sea aceptada por toda la comunidad científica.

 

Esto sería un primer paso para limitar la divulgación de la ciencia basura que todos estamos sufriendo en estos últimos años.

El Instituto Juan de Mariana & El Futuro

April 21, 2008 by valcarcel

Al abrir ésta bitácora, me pregunté si debía dedicarlo, como Hayek en su día, a los “socialistas de todos los partidos.” Creo que seria bastante arrogante compararme con Friedrich von Hayek pero comparto con el la necesidad de advertir a toda persona que tenga instintos socialistas. Entre las muchas razones que me han asistido para abrir este blog cuento con una especial: mi fraternidad de armas con los muchos jóvenes que son algo hoy gracias al esfuerzo personal y familiar y el esfuerzo que demuestran a la hora de defender los derechos individuales y el futuro del liberalismo. A través de mis experiencias en Columbia University he consagrado mi esfuerzo a investigar la esencia y el fin de las ideas liberales y ofrecer los resultados a un círculo más amplio de lectores. Con gran satisfacción recuerdo mis tiempos al frente del Conservative Union de la Universidad de Columbia y los muchos retos que se nos presentaron en aquellos años tan difíciles.  Hoy quiero hablar sobre el Instituto Juan de Mariana y como ha resucitado mis mejores tiempos universitarios, como había prometido hace unos días.

 

La epoca transcurrida entre 2004-actualidad me ha demostrado la necesidad de reconstruir el liberalismo en España. Entre 1999-2003 estuve al frente de la Conservative Union en la Universidad de Columbia. Hoy, como ayer, mis objetivos siempre han sido los mismos: restablecer el patrón oro, volver a abrir los antiguos caminos del comercio internacional, y ensanchar la política colonial con EEUU al frente (en otra ocasión explicaré por qué), y de restaurar el capitalismo libertario para nuestros tiempos, sobre todo en una Europa como la actual, anclada en el socialismo del siglo XX y enfangada con el colectivismo absurdo.

 

Recuerdo mi primer día en el campus de Columbia: hojas húmedas y quemadas del otoño  golpeaban contra el asfalto, me veía rodeado de personajes denominados “progresistas” y la izquierda irrumpía con más fuerza día tras día. Desde mi entrada a la universidad , sabia que era necesaria una era de reconstrucción del Columbia College Conservative Club, que solo gozaba, en aquel entonces, un año de vida. No se trataba de una mera restauración del liberalismo de los años 80: es indispensable saber distinguir entre reconstrucción y restauración. En 1999 nadie se había presentado como candidato al Columbia College Conservative Club y decidí que era mi gran oportunidad y, después de algunas consultas previas, presenté mi candidatura. El lema de nuestra campaña fue una copia de la canción de Madonna, Material Girl” Eramos los “Material Men”…hombres (y mujeres), de negocios, estudiando ADE, contrarios al socialismo imperante del campus. Masas de incautos jóvenes universitarios habían recibido de manos de ideólogos ajenos a su clase y condición la filosofía colectivista o “dialéctico-científica”, según la cual nos dice que la “libertad” no puede esperarse más que del colectivismo, en todos sus sentidos. Ahora no es el momento de entrar en todas nuestras campañas y logros en la universidad. Al contrario, quiero hablar sobre el Instituto Juan de Mariana y la continuidad que representa para mí.

 

El Instituto Juan de Mariana es un think tank español en la mejor tradición libertaria. Es un instituto lleno de personas jóvenes, dinámicas y llena de nuevas ideas. El tipo de perfil medio que existe dentro del Juan de Mariana es idéntico al perfil que tanto nos inspiró en mi universidad. Gracias a personas así, comprometidas con la libertad política y también con la formación intelectual, los “libertarians” en Columbia pudimos lograr muchas cosas. De hecho, no en vano, muchos comentaristas dijeron en mis tiempos que lo que habíamos logrado en Columbia significaba una época dorada para los College Republicans. Para todos los que somos socios del Instituto Juan de Mariana, y también para simpatizantes y, por qué no, a los que son nuestros enemigos quiero decir una cosa:

La experiencia me demuestra y comprueba que a pesar de toda la oposición izquierdista y socialista, nuestra marginalización tiene algo de sentido. Me refiero a “marginado” en el sentido mediático. Hay que tener una dureza especial para constantemente oponernos al consenso abrumador y las sabidurías comúnmente aceptadas. Aunque no podemos cambiarlo todo de un día a otro, nuestra determinación hace posible que ocupemos un sitio en el mercado de las ideas. Aunque para algunos seamos poco prácticos o “realistas”,  las ideas nobles que están detrás muchas de nuestras libertades (la libertad de expresión, por ejemplo), tienen un valor incalculable y vamos a seguir exigiendo que se reconozcan nuestros derechos y que se promueva la libertad. Gracias al Instituto Juan de Mariana, podemos comprobar que no estamos solos en esta guerra.

Europa No Es Libre

April 20, 2008 by valcarcel

He reiterado en varias ocasiones que la única garantía que tenemos en Europa para mantener la seguridad es la OTAN, encabezada por EEUU. Ahora no es el momento para entrar en el tema de la OTAN y Europa. ¿Es Europa una zona de libre comercio? ¿Qué hace falta en Europa para que sea un continente de libre comercio con principios democráticos clásicos?

 

Cuando los padres de la Comunidad Europea nos presentaron el Tratado de Roma, incorporaron dos rasgos muy distintos. 

 

Del Liberalismo incorporaron los conceptos de la libre competencia y el mercado libre.

Del Socialismo (disfrazado como corporativismo y catolicismo social) impusieron la intervención y la regulación. Durante treinta años, hasta que se firmó la Acta Única Europea, estas dos tradiciones chocaban constantemente.  Europa, en realidad, todavía no ha salido de aquella vieja querella. Europa ha de elegir, porque no hay otra alternativa, una de estas dos tradiciones.

 

Tenemos precedentes históricos nada alentadores para los que defendemos la libertad y el libre comercio. Jacques Delors siempre fue bastante sincero cuando nos comunicaba sus ambiciones: una Europa más federal y centralizada en Bruselas, con amplios poderes para la Comisión Europea (como vimos en el Tratado de Maastricht y su capítulo social).

 

Una Europa dominada por Bruselas sería una tragedia moral y es, en muchos aspectos, una realidad. Europa, dominada por el centralismo de Bruselas, se ha convertido en una prisión. Es lo único en común que todos los “europeos” sufrimos: una prisión burocrática, restrictiva, y cerrada a la competencia. Europa se ha quedado congelada en el tiempo.  

En el campo socialista, casi todos defienden una Europa mucho más poderosa. Eso es más utópico que la Torre de Babel…y eso que los de la Torre de Babel hablaban el mismo idioma cuando empezó la construcción. Eran los primeros “comunitarios.” La estructura actual de la Unión Europea puede producir un caos económico y unas condiciones muy parecidas a las de un sistema comunista.

Mientras más amplia Europa, más diversidad. En vez de una burocracia centralizada, el modelo ha de ser el mercado libre — no solo el mercado de individuos y empresas sino también de estados. De esa forma, los estados tendrían que competir entre ellos para inversores extranjeros, administración empresarial y salarios a través de menos impuestos y regulación. Con razón los socialistas abogan por una Europa centralizada y moribunda, libre de competencia extranjera y con las mafias sindicales manteniendo el actual cartel de precios (salarios) que existe.

¿Y Qué Es Europa Actualmente?

La verdad es que Europa es un fangal socialista, llena de países con economías estancadas y ancladas en el socialismo del pasado, de integrismos Islámicos (en algunos países y localidades), y relativismo cultural y moral.  Europa demuestra, cada vez más, su disposición a ser un continente contrapuesto a los EEUU, a la libertad, al mercado libre y a todo lo que defendemos los liberales. Hay que alborotarse ante esta realidad, exigir reformas, y resistir, resistir y resistir